5 sentidos
Un chico sordociego con resto auditivo y visual, notaba que la gente movía los labios, pero no llegaba a comprender el mensaje. Entonces invéntó ún método mediánte el tacto, con una mano tocába los lábios y con la otra la garganta de su interlocutor.
Vivía en el interior de Argentina y solo se comunicaba con sus padres.
Hacia mandados en la panadería de su papá.
Allí entregaba pedidos y demás.
No había tenido educación pues lo consideraban tonto.
No comprendían sus áctitudes.
Ei método que usaba asustaba a muchos enrealidad sólo podía usarlo en casa.
Un empresario había ido al pueblo para cerrar un negocio y llevó a su hermosa hija con él.
Se hospedaban en el hotel del lugar.
Justo entraba Fabricio, el protagonista, para entregar las facturas del día y se llevó por delante a la joven.
-jajaja- rieron los del albergue.
El no sabía cómo disculparce.
-es medio tonto señorita- dijeron a coro. Uno lo golpeó con su gorra en la cabeza- no hay forma de enseñarle que entre por la cosina.
Fabricio el chico, sonreía ajeno a todo.
-no es nada- dijo ella. - ¡que aroma!- percibió
-son las facturas- contesto uno.
-el padre es el panadero- comentó el conserje.
Ella sonrió y salió sin más.
Al día siguiente fue al negocio del padre de Fabricio,
-buenos días- saludó Lucía, la mujer.
-¿Que desea señorita? No solemos tener clientes tan bellos- sonrió Juan, el padre de Fabricio.
-ayer conocí a un muchacho que trabaja aquí y quería verlo.
-¿ A mí hijo? Está amasando adentro. ¿Qué hizo ahora?
-nada, solo me gustaría conocerlo y hablar.
-yo lo llamo, pero no oye.
- ...interesante, ¿sabe señas?
-¿ Señas? No las ve.
_...:¿Y como se comunican?
- lo llamo y lo ve.
Fabricio apareció con su padre y al notar la presencia de la muchacha se sonrojó.
El padre le puso una mano sobre sus labios y el colocó la otra en la garganta.
-hijo, ella quiere verte.
El la miró asombrado y le ofreció una factura.
-¡ Muchas gracias! No vengo por lo del otro día.
Su padre le repitió mediante su sistema lo que ella decía.
La miró sorprendido.
-como estoy con mi papá y él está muy ocupado pensé que podías mostrarme el lugar.
Juan repitió todo a su hijo y agregó: -el no ve casi.
-yo lo ví en el hotel.
-si, en lugares que conoce anda con su bastón, pero...
-perfecto.
-le agradezco, ¿ como hablarán?
-igual que ustedes.
Juan le comunicó todo á
Fabricio que negó con la cabeza y se tapó los oídos y los ojos.
-provemos un día. Por favor. Pienso pagarte.
Juan se lo comunico a su hijo.
Fabricio no sabía que hacer. Miró a su padre extrañado, luego a ella y se encogió de hombros.
-¡Bien! Mañana a las diez te espero.
Nuevamente él padre se lo repitió y el asintió.
Ella estaba emocionada.
Al regresar su padre la regañó por salir sin conocer el lugar.
-¡papá, vos estás ocupado todo el día y no me quedaré encerrada en esta pieza!. Aparte, ya busqué un lugareño para que me muestre todo.
Al día siguiente se encontraron en la puerta del hotel.
Se saludaron con un beso y ella le explicó que quería conocer la iglesia y la plaza central.
Asintió y la tomó del brazo llevándola a dónde quería.
El edificio religioso era antiguo. Poseía grandes vitrales por la los que se colaba la luz e inundaba de colores el recinto.
En un impulso la joven se arrodilló para orar. Fabricio seguía erguido con su bastón. La muchacha lo tomó de la mano y le mostró como eran los asientos y luego llevó su mano al reclinatorio. Luego le mostró como se arrodillaba ella y el la imitó.
Le tomó las manos y las puso en su boca y garganta. Oró para que los sueños de ambos se cumpliéran.
Luego le hiso tocar una imagen de Jesús.
Dejaron atrás el lugar, fueron a la plaza e hicieron un picnic improvisado.
Fue así como Fabricio noto que podía hacer cosas con gente extraña a su familia.
Ellos llegaron a conocerse muy bien y se convirtieron en amigos.
Ella descubrió que su pasión era la educación especial.
Laura Trejo
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